Melena de rizos

Mi anterior post sobre La americana ha creado cierto revuelo en la red y me ha hecho reflexionar sobre el sentido de tener un blog.

Sencillamente, en ese artículo compartí con todos vosotros una experiencia que me hizo sentir vulnerable, porque en mi interior me cuestionaba muchos de los esquemas preestablecidos de mi circulo laboral. Sentirte vulnerable siempre produce una incómoda inseguridad, pero sin embargo -y no deja de resultar curioso- cuando compartes en la red esos sentimientos y reflexiones, eso te acerca a otras personas que comparten contigo una visión semejante del mundo.

Y eso te hace sentir que no estás sola.

¿Cuál es el aprendizaje?

Seamos auténticos y no tengamos miedo del qué dirán o de qué imagen vamos a dar,  porque detrás de cada pensamiento hay un valor que transmitir o un camino a iniciar.

Mi camino en relación con la economía en estos momentos, se basa en expresar todo aquello que se me ocurre en relación con el dinero. No creáis que eso es fruto de la improvisación del momento, sino que, bien al contrario,  es fruto de muchos años de estudio y reflexión que han quedado anidados en algún lugar de mi ser . Y de allí ha salido mi cambio. Os explico…

Hace menos de un año, yo llevaba el pelo liso. De un liso impecable, eso sí. Igual que la forma de ganar dinero de los que llevan la americana azul marino: dinero pensado de forma individual, ganado a veces de forma totalmente aburrida y repetitiva, sistema no desdeñable por cierto,  pero que no tiene nada que ver con los rizos.

Ahora llevo rizos, mucho más acordes con mi naturalidad espontánea y con la forma que me gusta a mí de ganar dinero, es decir, en cooperación con otros que también lo pueden ganar mediante un trabajo conjunto que aporte valor. Todo lo cuál, a su vez, proporciona vivencias alegres, divertidas, en un sistema en el que todos están dispuestos a aportar lo mejor.

Ese dinero que cuando lo pides desde tu fuero interno, para aquello que quieres pagar, te llega, por una vía imprevista, pero enriquecedora desde todos los aspectos.

Y a vosotros, ¿os gustan los rizos redondos como las monedas, y con movimiento como las olas del mar?

¿Te apuntas a los rizos?

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2 comentarios
  1. Miquel Pino
    Miquel Pino Dice:

    Buenos días Lluisa,
    Yo me apunto a los rizos por alusiones.
    Y te preguntarás ¿Qué dice Miquel?
    Te doy 3 potentes razones:
    1.- Cuando era más joven, tenía más pelo y se me ondulaba e incluso se me rizaba.
    2.- Al nacer y haber vivido en Palamós (Costa Brava), el mar me tiene enamorado y sus olas con formas rizadas como las monedas me encantan.
    3.- Tampoco he sufrido por el dinero pero me encanta la secuencia exponencial que plantea Ana del trabajo en equipo y que sigue así 3+3=9
    Un fuerte abrazo a las dos.

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