Me aburrí en Clase

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Todos los procesos de cambio requieren determinación y energía para iniciarlos, sostenerlos y continuar evolucionando. Aunque antes de llegar al proceso de cambio, algo tiene que provocarlo y, en mi caso, fue que me aburrí en clase.

Hasta hace cuatro años era una profesora de universidad casi perfecta, porque cumplía con todos los cánones preestablecidos. Era seria y distante con mis alumnos, hasta las moscas dejaban de volar con mis famosos silencios reclamando atención.

La valoración de los alumnos en las encuestas de final de curso era de 3,13 sobre 5. Este era un parámetro que la Universidad tenía en cuenta para concederme los complementos económicos, que reconocían mi nivel de docencia.

Estaba falsamente satisfecha porque creía que todo iba bien.

Pero en mayo de 2012 me ocurrió algo que provocó en mí una profunda reflexión y que me ha llevado a ser una “revolucionaria” en las aulas.

Lo que me ocurrió fue que ¡me aburrí en clase!

Estaba falsamente satisfecha porque creía que todo iba bien. Pero un día…¡Me aburrí en clase!

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Te hago una pregunta para que la respondas con el corazón: ¿Te ha pasado alguna vez aburrirte en una clase, o en un taller o  puede que hasta en una conferencia? Pues ese fue el inicio de mi proceso de cambio

Tomé consciencia de que todos los profesionales que nos dedicamos a la formación:

  • Tenemos un compromiso con la sociedad y con nosotros mismos
  • Debemos dar lo mejor
  • Debemos afrontar nuestros miedos
  • Y debemos cambiar

Inicié un nuevo Método Docente que, con pasión, apliqué cada día desde que descubrí que me había aburrido en clase:

Este nuevo Método Docente  conseguí llevarlo a cabo partiendo de dos causas y tres soluciones. Estas dos causas y tres soluciones las encuadré en una palabra: PODER.

Así es: Si quieres, puedes.

¿Y cómo lo transformé?

  • PERDER.- En ese momento me encontraba perdida. Había vivido una experiencia en la que la formación y la enseñanza podían ser diferentes y en un principio no encontraba por dónde empezar.
  • OLVIDAR.- Me encontraba en un momento bastante complicado, dado que fui consciente de que me había olvidado de la importancia que tenía mi papel como facilitadora o profesora: enseñar para que mis alumnos realmente aprendan y no se aburran.
  • DECISIÓN.- Decidí cambiar, decidí que esa mujer no podía estar perdida. En ese momento realicé un acto difícil que fue desaprender. Me desprendí de todo lo que había aprendido y, a partir de ese momento, me dí permiso a mí misma para ser y manifestar todo aquello que ya era.
  • ENCONTRAR.- Saqué de dentro de mí toda esa capacidad, toda esa creatividad que necesitaba para finalmente encontrarme. Y pasé a la acción.  Diseñé nuevamente toda mi formación universitaria creando una nueva metodología.
  • RESULTADOS.- Llevar a cabo este cambio ha hecho que tenga una valoración de 4,12 sobre 5 entre mis alumnos, cuando venía de una valoración de 3,13 sobre 5. Mi nueva metodología provocó que nadie faltara a mi asignatura, que hubiera otros alumnos que querían cambiar de profesor y que ellos mismos me lanzaran un reto: “Sería interesante trabajar así mas asignaturas, propóngaselo a otros profesores”.

Como resultado de esa experiencia me animé a escribir el libro “Retos para una nueva docencia, manual práctico”  (ver información del libro). En él comparto todos los secretos del método que  puse en marcha y que ahora mismo estoy utilizando con la finalidad de evolucionar en este mundo tan árido de la docencia en la Universidad.

Aunque la vida tiene sus paradojas y estamos para vivirlas:

Si hago un análisis objetivo y subjetivo de la evolución que os he relatado, me siento satisfecha con la consciencia de que el esfuerzo realizado debe continuar, a través de la mejora y la evolución. Sigo en el camino.

La primera paradoja es que, al parecer, la Universidad no piensa lo mismo, o sencillamente no está por el cambio que la sociedad demanda.

En la evaluación de la actividad docente del profesorado del último curso han considerado que mi actuación profesional y desarrollo como docente es “no favorable”. Vamos, que yo digo que me han suspendido o que no progreso adecuadamente, escoge la opción que quieras. La cuestión es que, a mi modo de ver, suspendida estoy y sin complemento económico.

Estos son los datos:

  • Opinión alumnos año 2012: 3,13 sobre 5 = complemento docente
  • Opinión alumnos año 2016: 4,12 sobre 5 = suspendida,  sin complemento docente

Ante cualquier situación, aunque te afecte en lo emocional, hay que racionalizar, por lo que nuevamente me puse a reflexionar haciéndome las siguientes preguntas:

  • ¿Qué debo hacer?
  • ¿Cuál es el camino a seguir?
  • ¿Volver a ser la de antes o continuar con el cambio y la evolución?

Las respuestas me llevaron a crear una conferencia titulada: “Si eres docente o profesor, apúntate al cambio: método paso a paso”, que ofrecí a grandes profesionales de formación. En esta conferencia conté cómo fue mi cambio, qué lo provocó (tú ya lo sabes bien) y cómo dí los pasos para ser hoy una retadora en el mundo de la docencia.

Me gusta la frase: “A veces sentimos que lo que hacemos es tan solo una gota en el mar, pero el mar sería menos si le faltara una gota”. Es de la  Madre Teresa de Calcuta.

A veces sentimos que lo que hacemos es tan solo una gota en el mar, pero el mar sería menos si le…

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Y para que este mar siga llenándose de gotas, quiero compartir contigo mi conferencia “Si eres docente o profesor, apúntate al cambio: método paso a paso” que espero que disfrutes.

 

Descargar conferencia: Aquí

 

Y para continuar en el camino, me quedo con el último comentario de un alumno que me ilumina en momentos de duda: “Lluisa, lo que nos has transmitido en el aula tiene un valor incalculable. Nos has demostrado que una pizarra y una sonrisa bastan para emprender este camino al conocimiento”.

Estaré encantada de recibir vuestros comentarios.

 

 

8 comentarios
  1. Patricia
    Patricia Dice:

    Estoy totalmente de acuerdo con Carmen, creo que si te suspenden es porque estás en el buen camino. No interesa que nos salgamos de la norma o cánones establecidos. A mi me gustan los docentes como tu. Personas que se atreven a seguir lo que les dicta el corazón y eso tu lo haces de maravilla. Te deseo todo el éxito del mundo, aunque vayas a contracorriente. Un enorme abrazo, eres maravillosa…

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  2. Ana Bizarro
    Ana Bizarro Dice:

    Yo también comparto los comentarios de mis amigas revolucionarias “Carmen y Patricia”

    Hay cosas que no se pagan ni con dinero ni con agradecimiento. Simplemente con el Amor que se recibe al hacer las cosas bien.

    Es muy difícil desaprender, es muy difícil nadar contra corriente pero merece la pena Lluisa. Yo no conozco el mundo universitario pero conozco a la perfección el mundo empresarial … y es parecido.

    Como dice nuestro maestro y amigo: adelanteeeeeeeeee ¡El mundo que haga lo que quiera!

    Irma 😉

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    • lluisa
      lluisa Dice:

      Gracias Ana e Irma por tu comentario y por estar. No se si merece la pena o no, pero lo que es cierto es que no hay marcha atrás, la evolución es imparable.¡¡¡ Continuamos…

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  3. Montserrat Rubirola
    Montserrat Rubirola Dice:

    Lo tuyo ha sido “una salida del armario” por todo lo grande, personas “empoderadas” e ilusionadas como tu es lo que necesita la Universidad; La valentía con la que has tomado las riendas a (tu) cambio personal a contra corriente de la mayoría del grupo de profesores universitarios es un ejemplo en si mismo para tus alumnos, y para todas las demás personas que tenemos la suerte de estar cerca de tu camino. Sigue ahí, con tus premisas de marca personal: “lo que digo, lo hago” y “lo que empiezo, lo acabo…cueste lo que cueste” y con estas renovadas ganas de disfrutar de la vida en cada momento. !Gracias!

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